No sé si conoceréis Spotify, yo, al igual que otros cinco millones de usuarios, estamos enamorados de el. Se trata de un programa de música, increíblemente rápido y fácil de usar. Manteniendo la simplicidad de su interfaz, parecida a la de iTunes, podemos acceder a una extensa lista de artistas, grupos y discos de todos los tiempos y escuchar su música vía streaming (los temas los escuchamos desde cualquier servidor, pero no se pueden descargar).

El invento no parece nada del otro mundo, pero está pegando muy fuerte en Internet, a diferencia de otros servicios parecidos como Lastfm, en este caso debes instalar un software en tu ordenador. Tienes tres modelos de acceso, la versión gratuita, a la que la gran mayoría de gente accede, contiene algunos anuncios breves(nada molestos por cierto, porque aparecen muy de vez en cuando). La versión Premium, por 11, 15 euros al mes, viene sin publicidad; y el pase de 24 horas por 1, 11 euros, está destinado a la celebración de fiestas y eventos (muy buena idea por cierto).

Pero sobretodo me ha hecho meditar en la idea de la propiedad y el acceso. Como dice Daniel Ek, fundador de Spotify en una entrevista para el diario El País:

El futuro está en el acceso, no en la propiedad.

Y es que yo mismo durante mucho tiempo, me he empeñado en tener una gran colección de música, me encantaba ver como mi colección de vinilos y más tarde CD’s crecía y crecía en mi estantería, hasta que llego el ipod y entonces contemplaba con placer las carpetas y carpetas almacenadas en mi disco duro albergando en decenas de gigas a la creme de la creme de mis artistas favoritos. Y ahora llega Spotify y con tan solo escribir el nombre de mi artista favorito tengo ACCESO a toda su discografía… ¿que ha pasado?

Pues simplemente ha pasado que Internet ha llegado para cambiarlo todo, la industria discográfica fue de las primeras en resistirse al cambio y mira como están ahora, intentando subirse al carro de las nuevas tecnologías sin mucho éxito. Y es que hemos cambiado, ahora queremos tenerlo todo, rápido y gratis, no tenemos tiempo de ir a comprar cd’s y menos de comprarlo y que encima no nos guste, o nos guste solo una canción…
El cambio que hemos propiciado todos los consumidores se materializa en ideas de este tipo. Y es que con la llegada de Internet consumimos más música que nunca, y de más artistas diferentes que nunca, oímos más radios en Internet y nos enriquecemos de más referencias discográficas que nunca, pero claro no queremos pagar por ello… lo queremos todo, no tenemos remedio. Y es que hemos cambiado, ¿lo tomas o lo dejas?.

Así que ya sabéis probar Spotify, os lo recomiendo, a mi me quedan unas invitaciones todavía por gastar, así que si estáis interesados tan sólo pedírmelas, tengo 5.

Este post ha sido escrito escuchando el último disco de Franz Ferdinand “To Night” con Spotify, también recomendable.